El gordo perdió su virginidad por subir al vehículo
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La mayoría de los hombres gay que comienzan a explorar su vida sexual de manera más activa, pronto descubren que la primera vez es algo que, en realidad, se hace con un vehículo, como un coche. Y no solo por el hecho de que la primera experiencia sexual para muchos de nosotros suele ser con un compañero que también es un conductor. No, lo que hace que esto sea significativo, es la sensación de libertad, de aventura, de que la vida es emocionante y que hay muchas cosas por descubrir.
Esperar sentado en la acera a que alguien se acerque a ti y te pida salir no es tan emocionante como sentir el viento en tu cara mientras te acercas a alguien en tu propio coche, con el motor en marcha, la radio a todo volumen y la sensación de que el destino está de tu lado. Algunos de nosotros hemos estado allí, esperando a que alguien se acerque y nos pida salir, pero es muy diferente sentir que tienes el control en tus manos, que puedes llevar a alguien a cualquier lugar que desees y que la aventura está a tu alcance.
Es una sensación que puede ser liberadora, que puede hacerte sentir vivo y que puede hacerte entender que la vida es una aventura emocionante y llena de posibilidades. Y, para algunos de nosotros, puede ser la primera vez que nos sentimos verdaderamente conectados con alguien, que sentimos que estamos viviendo en el momento y que la pasión y el deseo están en su punto máximo.
Si lo piensas bien, no es tan extraño que el sexo y el coche estén relacionados. El coche es una forma de liberarte, de sentirte libre y de explorar nuevos horizontes. Y el sexo es una forma de conectar con alguien, de sentirte vivo y de explorar nuevas sensaciones. ¿Qué mejor forma de combinar ambas cosas que subir a alguien al vehículo y sentir que estás a punto de emprender una aventura emocionante y llena de posibilidades?
Esperar sentado en la acera a que alguien se acerque a ti y te pida salir no es tan emocionante como sentir el viento en tu cara mientras te acercas a alguien en tu propio coche, con el motor en marcha, la radio a todo volumen y la sensación de que el destino está de tu lado. Algunos de nosotros hemos estado allí, esperando a que alguien se acerque y nos pida salir, pero es muy diferente sentir que tienes el control en tus manos, que puedes llevar a alguien a cualquier lugar que desees y que la aventura está a tu alcance.
Es una sensación que puede ser liberadora, que puede hacerte sentir vivo y que puede hacerte entender que la vida es una aventura emocionante y llena de posibilidades. Y, para algunos de nosotros, puede ser la primera vez que nos sentimos verdaderamente conectados con alguien, que sentimos que estamos viviendo en el momento y que la pasión y el deseo están en su punto máximo.
Si lo piensas bien, no es tan extraño que el sexo y el coche estén relacionados. El coche es una forma de liberarte, de sentirte libre y de explorar nuevos horizontes. Y el sexo es una forma de conectar con alguien, de sentirte vivo y de explorar nuevas sensaciones. ¿Qué mejor forma de combinar ambas cosas que subir a alguien al vehículo y sentir que estás a punto de emprender una aventura emocionante y llena de posibilidades?
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