Sexo ene le trabajo mamando pene
¿Te gustó esta noticia?
0 apoyos
0 apoyos
Me acuerdo de aquella noche en la oficina, donde la excitación y el deseo se mezclaron con la clandestinidad y el riesgo. Era un lugar inapropiado, pero la atracción entre mis compañeros de trabajo era imposible de ignorar. Habíamos estado trabajando juntos durante meses, y el calor y la tensión entre nosotros habían crecido día a día.
Esa noche, después de una larga jornada de trabajo, decidimos dejar la formalidad y la distancia atrás. Nos reunimos en el despacho de uno de ellos, con las luces apagadas y el aire cargado de electricidad. El ambiente era tenso, pero no había miedo. Solo deseos y pasión.
Me acerqué a él, y sentí su mirada fija en mí. Mi corazón latía con fuerza, y mi cuerpo estaba listo para la acción. Me acerqué más, y él me rodeó con sus brazos. Un beso profundo y apasionado nos unió, y luego... él me tomó entre sus brazos, y comenzamos a explorar cada rincón de nuestro cuerpo.
La primera vez que él me tomó en su boca, sentí un placer intenso. El calor de su boca y la textura de su lengua me hicieron sentir cosas que nunca había experimentado antes. Me excitaba ver cómo disfrutaba de mí, cómo su rostro se contorsionaba con placer.
Poco a poco, comenzamos a cambiar de posición. Él me tomó por detrás, y sentí su polla dura y firme contra mi culo. La sensación de su verga presionando contra mi esfínter me hizo gemir de placer. Me metió un dedo, y luego otro, preparándome para lo que venía a continuación.
Finalmente, se metió en mí, y sentí un placer intenso. Era como si todo mi cuerpo se hubiera puesto en marcha. La tensión se acumuló, y luego... explosión. Me sentí liberado, completo, conectado con él en un nivel profundo y visceral.
En ese momento, no importaba dónde estábamos. No importaba la oficina, no importaba el riesgo. Solo importaba el placer, la conexión, la unión. Y eso es lo que sigue siendo importante hasta hoy en día.
Esa noche, después de una larga jornada de trabajo, decidimos dejar la formalidad y la distancia atrás. Nos reunimos en el despacho de uno de ellos, con las luces apagadas y el aire cargado de electricidad. El ambiente era tenso, pero no había miedo. Solo deseos y pasión.
Me acerqué a él, y sentí su mirada fija en mí. Mi corazón latía con fuerza, y mi cuerpo estaba listo para la acción. Me acerqué más, y él me rodeó con sus brazos. Un beso profundo y apasionado nos unió, y luego... él me tomó entre sus brazos, y comenzamos a explorar cada rincón de nuestro cuerpo.
La primera vez que él me tomó en su boca, sentí un placer intenso. El calor de su boca y la textura de su lengua me hicieron sentir cosas que nunca había experimentado antes. Me excitaba ver cómo disfrutaba de mí, cómo su rostro se contorsionaba con placer.
Poco a poco, comenzamos a cambiar de posición. Él me tomó por detrás, y sentí su polla dura y firme contra mi culo. La sensación de su verga presionando contra mi esfínter me hizo gemir de placer. Me metió un dedo, y luego otro, preparándome para lo que venía a continuación.
Finalmente, se metió en mí, y sentí un placer intenso. Era como si todo mi cuerpo se hubiera puesto en marcha. La tensión se acumuló, y luego... explosión. Me sentí liberado, completo, conectado con él en un nivel profundo y visceral.
En ese momento, no importaba dónde estábamos. No importaba la oficina, no importaba el riesgo. Solo importaba el placer, la conexión, la unión. Y eso es lo que sigue siendo importante hasta hoy en día.
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios aprobados.