Mi hermano solo quiere darme de mamar
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No puedo recordar cuándo fue la primera vez que mi hermano me pidió que lo mamara. Lo recuerdo como una noche de sábado, cuando estábamos en casa de nuestros padres, después de una fiesta en el barrio. Estábamos todos cansados y relajados, y de repente, mi hermano se acercó a mí con una sonrisa traviesa en su cara.
Recuerdo que me sentí un poco incómodo al principio, pero también curioso. Mi hermano siempre había sido alguien muy directo y honesto conmigo, y nunca me había pedido nada que yo no estuviera dispuesto a hacer. Así que, sin más, me acerqué a él y comencé a besar su polla, a lamerla, a besarla con pasión.
Fue una experiencia increíble, como siempre. Mi hermano es un hombre muy sensual y apasionado, y siempre me ha gustado el modo en que se deja llevar por el deseo. Su polla es larga y firme, y cuando la tengo entre mis labios, me siento como si estuviera en el cielo.
Pero lo que me gustó más de esa noche fue la conexión que sentí con mi hermano. Fue como si estuviéramos conectados en un nivel profundo, como si estuviéramos hablando sin palabras. Mi hermano me miraba con una mirada intensa, como si estuviera viendo más allá de mi piel, y yo podía sentir su deseo, su pasión, su emoción.
Esa noche, follar con mi hermano fue como un acto de amor, de conexión, de unión. Fue como si estuviéramos dos almas que se habían encontrado en el mundo físico, y que estaban dispuestas a explorar juntas la profundidad de nuestro deseo.
Hasta hoy, no sé qué es lo que me hace sentir de esa manera con mi hermano. Algo en él me llama, algo en mí lo atrae. Pero lo que sí sé es que cuando estamos juntos, en el momento de la pasión, todo lo demás se olvida, y todo lo que queda es el deseo, la atracción, la conexión física.
Y eso es lo que hace que mi hermano me pida que lo mamara: la conexión, el deseo, la pasión. Él quiere sentirse conectado conmigo, quiere sentir mi deseo, mi pasión, mi emoción. Y yo quiero sentir lo mismo. Quiero sentir su polla entre mis labios, quiero sentir su calor, su grosor, su potencia. Quiero sentir su deseo, su atracción, su pasión.
Así que, sí, mi hermano solo quiere darme de mamar. Pero no solo quiere eso. Quiero sentir su conexión, su deseo, su pasión. Quiero sentir que estamos juntos, que estamos conectados en un nivel profundo. Quiero sentir que somos dos almas que se han encontrado en el mundo físico, y que están dispuestas a explorar juntas la profundidad de nuestro deseo.
Recuerdo que me sentí un poco incómodo al principio, pero también curioso. Mi hermano siempre había sido alguien muy directo y honesto conmigo, y nunca me había pedido nada que yo no estuviera dispuesto a hacer. Así que, sin más, me acerqué a él y comencé a besar su polla, a lamerla, a besarla con pasión.
Fue una experiencia increíble, como siempre. Mi hermano es un hombre muy sensual y apasionado, y siempre me ha gustado el modo en que se deja llevar por el deseo. Su polla es larga y firme, y cuando la tengo entre mis labios, me siento como si estuviera en el cielo.
Pero lo que me gustó más de esa noche fue la conexión que sentí con mi hermano. Fue como si estuviéramos conectados en un nivel profundo, como si estuviéramos hablando sin palabras. Mi hermano me miraba con una mirada intensa, como si estuviera viendo más allá de mi piel, y yo podía sentir su deseo, su pasión, su emoción.
Esa noche, follar con mi hermano fue como un acto de amor, de conexión, de unión. Fue como si estuviéramos dos almas que se habían encontrado en el mundo físico, y que estaban dispuestas a explorar juntas la profundidad de nuestro deseo.
Hasta hoy, no sé qué es lo que me hace sentir de esa manera con mi hermano. Algo en él me llama, algo en mí lo atrae. Pero lo que sí sé es que cuando estamos juntos, en el momento de la pasión, todo lo demás se olvida, y todo lo que queda es el deseo, la atracción, la conexión física.
Y eso es lo que hace que mi hermano me pida que lo mamara: la conexión, el deseo, la pasión. Él quiere sentirse conectado conmigo, quiere sentir mi deseo, mi pasión, mi emoción. Y yo quiero sentir lo mismo. Quiero sentir su polla entre mis labios, quiero sentir su calor, su grosor, su potencia. Quiero sentir su deseo, su atracción, su pasión.
Así que, sí, mi hermano solo quiere darme de mamar. Pero no solo quiere eso. Quiero sentir su conexión, su deseo, su pasión. Quiero sentir que estamos juntos, que estamos conectados en un nivel profundo. Quiero sentir que somos dos almas que se han encontrado en el mundo físico, y que están dispuestas a explorar juntas la profundidad de nuestro deseo.
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