Chico amater me follan el ano dándome caña
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Me acuerdo de la noche en que un chico amater me folló el ano sin previo aviso. Estábamos en una fiesta de amigos y el ambiente era de pura liberación. Habíamos estado bailando juntos durante horas y el deseo entre nosotros había crecido con cada paso. No había habido palabras, solo un entendimiento tácito de que estaba a punto de pasar algo especial.
Fue en un rincón oscuro de la fiesta, rodeados de música y risas. Él me tomó de la mano y me llevó a un lugar donde pudiéramos estar a solas. No había palabras, solo el deseo de sentirme cerca de él. Me miró a los ojos y me dio un beso profundo, lleno de pasión y deseo.
Sentí su mano en mi trasero, explorando cada curva de mis nalgas y mi culo. Fue un contacto íntimo que me hizo sentir vivo. Me volví hacia él y me besó de nuevo, esta vez con más intensidad. Podía sentir su excitación a través de su ropa.
Sin más preámbulos, me tomó de la cintura y me llevó a una posición en la que podía metérmela. Fue un momento de pura liberación, como si el mundo se hubiera detenido en ese instante. Sentí su polla en mi culo, presionándose gradualmente hasta que finalmente la penetró. Fue un dolor que se convirtió en placer en cuestión de segundos.
Empezamos a movernos al unísono, nuestro vaivén creando un ritmo que nos llevó a un clímax en cuestión de minutos. Jadeábamos y gemíamos, nuestros cuerpos unidos en una unión física y emocional. Fue un momento de pura conexión, como si estuviéramos hechos para estar juntos en ese instante.
Después, nos quedamos quietos, disfrutando del silencio y la calma que siguió a la tormenta. Me miró a los ojos y sonrió, como si supiera que había cambiado algo entre nosotros. Y en ese momento, supe que había encontrado a alguien especial, alguien con quien podría compartir momentos como ese por siempre.
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