Me folla el culo con su polla de 26 cm
¿Te gustó esta noticia?
0 apoyos
0 apoyos
Recuerdo la noche en que conocí a mi pareja, sentí un impacto inmediato. Su mirada, su sonrisa, su forma de moverse, todo me pareció irresistible. Pero fue cuando me miró a los ojos y dijo "me gustas" cuando sentí un escalofrío en todo mi cuerpo.
Comenzamos a hablar y pronto nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común. La química entre nosotros era palpable y pronto nos dimos cuenta de que ambos sentíamos una fuerte atracción física.
La noche siguiente, decidimos tomar el tema a mano, y fuimos directos al grano, sin rodeos. Él me miró a los ojos y me pidió si quería follármelo, y yo, sin pensarlo dos veces, le di mi consentimiento.
La intimidad anal es algo que siempre me ha gustado, pero nunca había experimentado con alguien tan apuesto como él. Me excitaba la idea de sentir su polla en mi culo, de sentirme penetrado por él.
La noche fue intensa, el fuego en la cama era palpable, ambos estábamos completamente desatados. Él se movió con lentitud y firmeza, su polla de 26 cm era una obra de arte, y yo sentí que estaba a punto de explotar.
La penetración fue intensa, podía sentir cada embestida, cada movimiento de su cuerpo. Me sentí como si estuviera en un éxtasis, como si nada más existiera en ese momento.
Cuando finalmente llegué al orgasmo, sentí que mi cuerpo se liberaba de todo el estrés y la tensión que había acumulado. Era como si hubiera encontrado un lugar donde pertenecer, donde me sintiera completamente seguro y amado.
Esa noche cambió mi vida, me hizo ver que el sexo podía ser algo más que una necesidad biológica, algo más que una forma de conectar con alguien. Fue una experiencia que me enseñó a ser más abierto y honesto con mi cuerpo y mis necesidades.
Desde entonces, nuestra relación ha sido una aventura llena de sorpresas y descubrimientos. Hemos explorado diferentes formas de sexo y hemos encontrado lo que nos funciona mejor. Y aunque todavía hay mucho que aprender y descubrir, sé que siempre tendré a alguien que me quiera y me aprecie por lo que soy.
Comenzamos a hablar y pronto nos dimos cuenta de que teníamos mucho en común. La química entre nosotros era palpable y pronto nos dimos cuenta de que ambos sentíamos una fuerte atracción física.
La noche siguiente, decidimos tomar el tema a mano, y fuimos directos al grano, sin rodeos. Él me miró a los ojos y me pidió si quería follármelo, y yo, sin pensarlo dos veces, le di mi consentimiento.
La intimidad anal es algo que siempre me ha gustado, pero nunca había experimentado con alguien tan apuesto como él. Me excitaba la idea de sentir su polla en mi culo, de sentirme penetrado por él.
La noche fue intensa, el fuego en la cama era palpable, ambos estábamos completamente desatados. Él se movió con lentitud y firmeza, su polla de 26 cm era una obra de arte, y yo sentí que estaba a punto de explotar.
La penetración fue intensa, podía sentir cada embestida, cada movimiento de su cuerpo. Me sentí como si estuviera en un éxtasis, como si nada más existiera en ese momento.
Cuando finalmente llegué al orgasmo, sentí que mi cuerpo se liberaba de todo el estrés y la tensión que había acumulado. Era como si hubiera encontrado un lugar donde pertenecer, donde me sintiera completamente seguro y amado.
Esa noche cambió mi vida, me hizo ver que el sexo podía ser algo más que una necesidad biológica, algo más que una forma de conectar con alguien. Fue una experiencia que me enseñó a ser más abierto y honesto con mi cuerpo y mis necesidades.
Desde entonces, nuestra relación ha sido una aventura llena de sorpresas y descubrimientos. Hemos explorado diferentes formas de sexo y hemos encontrado lo que nos funciona mejor. Y aunque todavía hay mucho que aprender y descubrir, sé que siempre tendré a alguien que me quiera y me aprecie por lo que soy.
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios aprobados.